Cuando a veces nos preguntamos cómo sería nuestro viaje ideal supongo que cada persona tiene unas preferencias: unos eligirían un destino buscando sol y calorcito, otros probablemente valoran más viajar en buena compañía, algunos quizá busquen conocer sitios nuevos mientras que habrá otras personas que den prioridad a la práctica de alguna actividad deportiva e incluso algunas otras personas pretendan que su viaje ideal tenga ese componente de aventura y desafío hacia lo desconocido que a casi todos nos falta en nuestra rutina diaria...

Cuando a veces nos preguntamos cómo sería nuestro viaje ideal supongo que cada persona tiene unas preferencias: unos eligirían un destino buscando sol y calorcito, otros probablemente valoran más viajar en buena compañía, algunos quizá busquen conocer sitios nuevos mientras que habrá otras personas que den prioridad a la práctica de alguna actividad deportiva e incluso algunas otras personas pretendan que su viaje ideal tenga ese componente de aventura y desafío hacia lo desconocido que a casi todos nos falta en nuestra rutina diaria... Pues bien, mezclando todos esos componentes puedes hacerte una pequeña idea de la experiencia que compartimos en esta inolvidable Trans-Atlas Marruecos 2009 a finales de Septiembre un grupo de 6 personas formado por Chemi "McGuiver", Pepe "Doc" Herrera, Mercedes "Mer", Mónica "061", Chema (el ideólogo y verdadera argamasa del grupo) y un servidor, Pedro (apodado a partir de este viaje "el mindunguis" por mi propensión a la flojera estomacal...).

De izqda a dcha: Pedrín, Chemi, Mer, Chema, Pepe Doc y Mónica.


EtapaFechaOrigenDestinoDistancia
30/09/09Tizi n'IslyImilchil58 kms
1/10/09ImilchilTamtatoucht85 kms
2/10/09TamtatouchtTinerhir37 kms
3/10/09TinerhirN'kob113 kms
4/10/09N'kobZagora94 kms
TOTAL---387kms



28 y 29 de Septiembre de 2009. Marrakech.


Las dos primeras jornadas de nuestro viaje transcurrieron en 'La Ciudad Roja' o 'La Perla del Sur', os hablo de Marrakech; llegamos al aeropuerto de Marrakech-Menara el 28 de Septiembre al mediodía y estuvimos allí hasta el día 30, que salimos de madrugada para iniciar nuestra travesía del Atlas en bici de montaña. Ese día y medio nos dedicamos básicamente a pasear y a admirar el estilo de vida y las costumbres que tienen allí la gente, muy diferentes de las nuestras. Visitamos los lugares más importantes y emblemáticos de la ciudad, como la Mezquita Kutubia (que quiere decir literalmente la de los libros) construida sobre el año 1147, y cuyo alminar de 69 mts de altura fue el modelo usado para construir la Giralda en Sevilla.

Mezquita Kutubia (izqda), atardecer en la plaza de Yamaa el Fna con la Kutubia al fondo (centro) y animación nocturna en Yamaa el Fna (dcha).

Muy cerca de la mezquita y dominada por su alminar se encuentra la Plaza de Yamaa el Fna. Es la principal plaza y el más famoso lugar de Marrakech. Rodeando la plaza hay también varias mezquitas, más modestas, que acompañan a la Kutubia. La plaza es de grandes dimensiones y está rodeada por todos los lados, menos por uno, por la medina repleta de zocos clasificados por su actividad principal. En los bordes de la plaza se han establecido un buen número de cafés, como el café Francia, y restaurantes de todas las categorías, que abren sus terrazas hacia el espectáculo que se forma en esta monumental escena. Todo en Marrakech gira en torno a Jamaa el Fna. Miles de personas se dan cita en este espacio público llenándolo de color, cultura y negocio. Contadores de cuentos, maestros exponiendo sus enseñanzas, encantadores de serpientes, danzantes, dentistas, vendedores de zumos de fruta, acróbatas, escritores de cartas, aguadores... un infinito número de actividades y personas que se juntan y van abarrotando la plaza y sus callejeas adyacentes según va llegando la noche. Los puestos de comida especializados, cada cual en su hacer, inundan con la noche una parte de la plaza, que queda iluminada por cientos de lucecitas e inundada de humo con multitud de olores. En el año 2001 la Unesco nombró a Jamaa el Fna Patrimonio Oral de la Humanidad.

Multitud de tiendas de artesanos pueblan la medina (izqda), callejuelas y balcones decorados en la medina (centro y dcha).


Otro lugar que merece la pena visitar y que también ha sido nombrado Patrimonio de la Humanidad en 1985 es la medina. Es la ciudad vieja, protegida por un cordón de bastiones hechos de tierra roja que encierran un laberinto de callejuelas y palacios, mercados y mezquitas, cúpulas y miranetes, y cuya zona más importante son los sucks. El barrio de los suks (mercados o zocos) se halla junto a la parte norte de la plaza Djemaa el Fna. Las dos calles principales son Rue Semarine y Rue Mouassine; la primera es una sucesión ininterrumpida de pequeños bazares, mientras que la segunda es más tranquila y cuenta con un número creciente de lugares de calidad. Cada sección del suk lleva el nombre del principal tipo de mercancías que ofrece (vestidos, especias, pieles, babuchas, alfombras, lana, madera, vajillas, etc.) o de los talleres de los artesanos (tintoreros, carpinteros, herreros, etc.). El suk de las alfombras ocupa el área del viejo mercado de los esclavos, el criée berbère. Al nordeste de los suks está el barrio de los curtidores, que se extiende a lo largo de la calle Bab Debbagh, llamada así debido a que desemboca en la puerta que lleva ese mismo nombre.

Pepe asaltado por un joven mercader (izqda), puesto de zumo de naranja en la plaza de Yamaa el Fna (centro) y uno de los músicos que animan la plaza (dcha).

Podría seguir enumerando todos los rincones con encanto que vimos en Marrakech, pero baste decir que fueron dos días tranquilos, comprando o fisgando por los zocos, tomando zumo de naranja, frutos secos, dátiles o té en los puestos ambulantes y paseando sin ninguna prisa por la maraña de callejuelas que componen la medina de Marrakech.


30 de Septiembre de 2009. Tizi n'Isly - Imilchil. 58 kms.




El primer día comenzó con un madrugón; habíamos quedado con el guía a las 7.15 en la puerta del hotel. Hassan, nuestro guía asignado por Nómada Sport, acompañado de Ahmed, el conductor del vehículo de apoyo, serían nuestra conexión con el mundo que nos rodeaba durante los próximos días. Como decía, a las 7.15 comenzamos con el proceso de embalaje de nuestras bicis en el vehículo de apoyo, para hacer en coche el tramo de enlace hasta el inicio de la ruta propiamente dicha, muchos kilómetros y muchas horas de coche después... Sobre las 8 de la mañana salíamos de Marrakech rumbo a Beni Mellal, donde teníamos previsto parar en un super para comprar comida (y bebida si había). En recorrer los 200 kms que nos separaban de Beni Mellal tardamos aproximadamente 2h30', incluyendo paradita para desayunar. Eso sí, tuvimos mucho rato unas vistas espectaculares de la cordillera del Atlas, que se erguía majestuosa hacia el sur. Después de solucionar el tema logístico proseguimos viaje, ya con ganas de montar las cletas y empezar a ciclar, porque el trayecto se hacía bastante pesado: mucho calor y bastantes apreturas, aunque a ratucos conseguíamos dormir algo... Hicimos una parada más: el-Ksiba, pueblo natal de Hassan, donde paramos porque nuestro guía quería visitar a su madre que estaba un poco enferma. Reanudamos viaje, ahora ya por una carretra secundaia bastante mala y rodeados de un paisaje árido pero salpicado de manzanos y olivos, y por fin llegamos a las inmediaciones de Tizi n'isly, 300 kms y más de 7h después de salir de Marrakech.

En el hotel de Marrakech cargando las bicis (izqda), repostando agua (Chema qué llevas ahí?) en Beni Mellal (centro) y ya listos para empezar a ciclar (dcha).

Teníamos muchas ganas de empezar y además íbamos justos de tiempo si queríamos ver los lagos y llegar de día a Imilchil, asi que nos tiramos como locos a montar las cletas y prepararlo todo para arrancar cuanto antes... Bueno, por fin llegó el esperado momento de arrancar, foto para la posteridad y adelante!! vaya gozada pedalear por estos parajes, la carretera era buena, sin mucho desnivel y el clima perfecto... a disfrutar!! Paramos a comer un bocadillo (yo diría que era una especie de mortadela con queso) en un pueblín llamado Ikasen, y estoy por jurar que ese fue el principio del fin para mi (más tarde os lo cuento). Después de la comida continuamos ciclando por buenas pistas y encaramos el puerto de Bab ouayad, que nos llevaría hasta los 2.300 mts de altitud antes de atravesarlo. Yo durante la subida todavía no me encontré mal, pero arriba esperando para reagruparnos empecé a tener una sensación extraña de frío... Ya reagrupados continuamos hacia la zona de los lagos Tislit e Isli (cuenta la leyenda que dos jóvenes de diferentes tribus se enamoraron, pero sus familias les prohibieron verse. Este impedimento les condujo a llorar hasta la muerte, creando los lagos adyacentes de Isli, el del novio, y Tislit, el de la novia, cerca de Imilchil. Las familias decidieron que a partir de entonces, el día del aniversario de la muerte de los amantes, miembros de tribus locales diferentes podrían casarse entre ellos. Había nacido el Festival Matrimonial de Imilchil). Cuando llegamos a este último yo ya llevaba un rato tiritando y con el estómago empezando a darme vueltas.

Pista pedregosa en un tramo de la etapa (izqda). Bocata en Ikasen, el principio del fin para mi (centro). Reagrupaimento en las cercanías del lago Tislit (dcha).

Tuve que vomitar y eso hizo que nos retrasáramos aún mas, y ya estaba casi anocheciendo cuando dejábamos atras los lagos y afrontábamos una bajada pedregosa para atajar algo de camino y asi llegar antes a Imilchil. Durante el trayecto vomité otra vez y las fuerzas ya no me permitían seguir ciclando, tiritaba y me mareaba, asi que me subí al todoterreno muy mareado, con un frío terrible y un tembleque de miedo. LLegamos a Imilchil ya de noche (y creo que lloviendo, yo para entonces ya estaba anulado) y fuimos directos al hostal Izlane. Yo no podía casi andar, intenté ducharme pero la tiritona y la diarrea que también llegó me lo impidieron. Me metí a la cama directo y fue entonces cuando supe apreciar las ventajas de tener galenos entre nosotros. Esto fue lo que recibí para cortar la intoxicación alimenticia galopante (ese fue el diagnóstico) que me barrió: Primperan (para los vómitos) y Buscapina (para el dolor intestinal) por vía intramuscular (vamos, pinchazo en el culo), y Laperamida (para la diarrea), Paracetamol (para la fiebre) y Litorsal (para hidratar), por vía oral. Con todo este chutazo estuve toda la noche en la cama, tapado hasta las cejas e intentando dormir, con tiritonas (cada vez más débiles) y acurrucado sin moverme porque me mareaba y me dolía todo... en fin, para olvidar. Los demás (por lo que contaban al día siguiente) creo que cenaron bien y después estuvieron de tertulia un ratuco, los muy cabrones. Esto último no lo digo en serio, al contrario, estoy muy en deuda con todos ellos por su atención y sus cuidados... gracias chicos!! A la mañana siguiente me desperté bastante mejor, muy muy débil todavía, pero sin apenas síntomas. Desayuné leche sin café y rebajada con agua y pan SIN mermelada, y con esta gasolina escasa afronté la segunda etapa...

1 de Octubre de 2009. Imilchil - Tamtatouchte. 85 kms.




A las 8.30 de la mañana nos poníamos en marcha, después de meternos un buen desayuno (no todos, claro, a mi me tocó casi ayunar). Lo primero que hicimos antes de comenzar a ciclar fue ir a la escuela del pueblo. Allí repartimos el material que habíamos traido: libretas, bolis, cuadernos, estuches con lápices de colores, alguna gorra e incluso unos pocos y sencillos videojuegos educativos; aqui he de hacer un inciso para agradecer a la empresa Solvay el atender nuestra petición y regalarnos todo esto desinteresadamente.
Imilchil. Comenzando la jornada en el Hostal Izlane (izqda). Reparto de material escolar (centro). Agoudal. Albergue Ibrahim (dcha).

Una vez entregado el material comenzamos la etapa. Tomamos la carretera que sale del pueblo en dirección sureste, recorriendo el valle del río Assif Melloul (río blanco), en ligero pero continuado ascenso y siempre por asfalto o pistas anchas y en buen estado. Vamos pasando pequeños pueblos de montaña como Timalien, Tamestirt y Ait Hammar. Decir que durante toda la etapa y también en el resto de las etapas cada vez que atravesábamos uno de estos pequeños poblados ganaderos nos veíamos literalmente 'asaltados' por todos los niños de la zona, en busca de bolígrafos o algún caramelo o chocolatina que están acostumbrados a recibir de manos de los viajeros (normalmente de la gente de los 4x4 o de moteros o ciclistas). Como estábamos sobre aviso de esta costumbre, siempre llevábamos los bolsillos de los maillots llenos de caramelos para repartirlos. Nunca se me olvidará sus caras de agradecimiento al recibir un regalo tan simple como un pequeño dulce...

Nuestros caramelos eran la gran atracción de todos los niños (izqda). Atravesando uno de los pocos pueblos que encontramos en la ruta (centro). Bonito descenso (dcha).


Así devoramos los primeros 35 kms de etapa, sin más contratiempos, hasta llegar a Agoudal, donde paramos a tomar un refrigerio en el albergue Ibrahim. Continuamos ruta acercándonos esta vez al puerto que nos esperaba en el km 55 aprox, Tizi-n-Tirherhouzine. Fue una subida larga sin grandes desniveles y por una pista ancha y en perfecto estado aunque en algunos tramos estaba en obras. Una bajada rápida nos puso casi en Ait Daud, punto designado para comer. A estas alturas yo me encontraba un poco mejor físicamente, había ido ingiriendo pequeños bocados de barrita energética junto con medias manzanas y el estómago empezaba a estar mejor, puesto que ya tenía hambre, aunque todavía me encontraba bastante cansado y la etapa se me hacía agotadora.

Reponiendo fuerzas en Ait Aud (izqda). Mac y Chema en un momento de descanso disfrutando del árido paraje (dcha).


Después de recuperar fuerzas nos pusimos en marcha, ya sólo nos quedaban 20 kms en ligero descenso hasta Tamtatoucht, punto final de nuestra etapa. Llegamos al albergue-hotel Baddou sin más novedad, cansados pero contentos por el día pasado en las montañas del Atlas. El Auberge Baddou resultó ser un gran lugar como final de etapa: trato acogedor, cómodas instalaciones, buena comida y desayuno y además animación nocturna en forma de pequeño concierto de música bereber, en fin, un lujazo. Mis problemas físicos casi habían desaparecido aunque aún me sentía débil, y esa noche probé a cenar poco pero probando de todo y me sentó bastante bien. El que tuvo problemas similares a los míos fue Chema, que esa noche la pasó bastante mal vomitando y con algo de fiebre...

Pepe en busca de la mejor fotografía (izqda). El burro, auténtico 'tractor' de esta zona. Los había a cientos (centro). Tamtatoucht. Albergue Baddou. Cansancio. Cena. Momentos de tranquilidad (dcha).


2 de Octubre de 2009. Tamtatouchte - Tinerhir. 37 kms.




Empezamos la jornada con un gran desayuno en una jaima, fuera del albergue. El día se presentaba con cielo azul y previsión de calor sofocante al final de la etapa. Tras la revisión de las cletas nos poníamos en marcha. Fue una etapa corta, 36 kms, asfaltada en mayor o menor medida y sin grandes desniveles, podríamos decir que de transición a las dos siguientes etapas que nos esperaban y que según Hassan serían bastante duras además de largas. La primera y única parada del día la hicimos en la Garganta del Todra (Gorges du Toudra), desfiladero espectacular por sus altos murallones verticales y por su estrechez. Dentro de la misma garganta había varios restaurantes y muchos puestos de venta ambulante ofreciendo productos bereber como pulseras, pañuelos, colgantes, orfebrería en plata o dagas ornamentales. Todo esto contrastaba con el paisaje árido y solitario que habíamos recorrido hasta allí.

La compañía de los niños fue una constante al cruzar los pueblos (izqda). Aproximándonos a la Garganta del Todra (centro). Interior de la Garganta (dcha).


Desde la garganta hasta Tinerhir ya no abandonamos el valle del Todra, y seguimos una carretera sinuosa salpicada de pequeños pueblos de agricultores que se sucedían mientras atravesábamos un palmeral que parecía no tener fin. Llegamos a Tinerhir al mediodía y nos hospedamos en el Hotel Agdal, en unas habitaciones que estaban a 28ºC pero que al menos tenían una buena ducha para refrescarnos. Comida en el mismo hotel, pequeña siesta y paseo por la ciudad a eso de las cinco de la tarde. Said, un guía local, nos acompañó (al principio sin pedirnos dinero, pero después resultó que no era gratis) en un recorrido por la ciudad en el que visitamos las plantaciones con sistema de regadio (totalmente medieval) que emplean, el antiguo barrio judío, la zona comercial o zoco y lo más interesante, un taller artesanal de consrucción de alfombras bereber, que casualmente pertenecía al propio Said.  Después de enseñarnos todo el proceso de elaboración y obsequiarnos con un té riquísimo se empeñó en vendernos alguna de sus alfombras, algunas de las cuales eran de verdad espectaculares. Al final después del típico regateo, Mer se llevó una muy guapa, aunque nos fuimos con la sensación de que el precio final favoreció más al taimado Said que a ella.

Valle del Todra, con el gran palmeral de Tinerhir (izqda). Mientras, los fotógrafos seguían a lo suyo (dcha).

Ventanal en el antiguo barrio judío (izqda). Con Said y su esposa en su taller de alfombras (centro). Cenando en el Hotel Agdal (dcha).


De vuelta al hotel nos esperaba Chema, que se había quedado en la cama con un poco de fiebre y que había pasado la etapa como buenamente pudo, a causa de la debilidad, dando muestras de gran pundonor el tio. A la hora de cenar parecía encontrarse algo mejor, cenamos todos juntos y después subimos a la azotea donde había instaladas unas mesas y sillas y donde tomamos el te y estuvimos de tertulia observando la cuidad de noche a nuestros pies y el cielo estrellado sobre nuestras cabezas, disfrutando del momento mas tranquilo y fresco del día.


3 de Octubre de 2009. Tinerhir - N'kob. 113 kms.




Nos enfrentábamos a la etapa más larga, 113 kms, y más dura en cuanto a estado de las pistas y desniveles de subida acumulados. Esperábamos además que el calor empezase a ser sofocante casi desde las primeras horas del día, asi que madrugamos mucho, desayunamos fuerte, repasamos un poco las máquinas y a las 6.10 ya estábamos pedaleando.

Por las calles desiertas de Tinerhir (izqda). Amanece en ruta (dcha).


Tinerhir parecía una ciudad abandonada, las calles estaban vacías y el decorado por el que transitábamos era un poco irreal con aquellas luz tan naranja de las primeras horas del día. Hicimos los primeros kilómetros por una carretera muy bien asfaltada, de largas rectas en un paisaje lunar, árido y pedregoso, con algunos camellos pastando la poca vegetación que crecía por alli. De momento el calor nos iba respetando.
Poco a poco íbamos cogiendo ritmo (izqda). Entregando el material que nos quedaba en otro colegio (centro). Mer haciéndonos despertar con su eterno buen humor (dcha).


Dejamos el asfalto para tomar una pista por momentos arenosa pero que permitía un buen ritmo de pedaleo y comenzamos la ascensión al primer puerto de la jornada, a 1600 mts de altitud. En la cumbre parada para comer algo de fruta y una barrita y seguimos. Chema iba jodido. Poco a poco devorábamos los kilómetros y el calor ya se dejaba notar. Entregamos el resto del material escolar que nos quedaba en un pueblin por el que pasamos. En Iknioun, pequeña aldea a 1900 mts de altitud, paramos a tomar una cola fresquita a la sombra del porche del bar del pueblo. Alli contemplé el retrete más sucio que he visto nunca.

Descansando tras pasar el primer puerto del día (izqda). Iknioun. Pepe refleja perfectamente el reseco que traíamos (centro). Chemi momentos antes de encarar la gran subida de la jornada (dcha).


Reanudamos ruta e iniciamos la segunda y más dura ascensión del día, Tizi n´Tazazert, de casi 2300 mts de altitud. Fue una subida larga por una pista pedregosa e incómoda, en la que Chema tuvo que hacer el último tramo montado en el vehículo debido a su debilidad, pero al final logramos cumbrear sin más contratiempos. Lo realmente difícil resultó ser la bajada, malísima en todos sus tramos, con continuos escalones y piedras grandes sueltas, y en la que empleamos 50 minutos para descender sus 15 kms.

Conquistando el Tizi n´Tazazert (izqda). A continuación encaramos la bajada, larga y malísima (dcha).

Afortunadamente no hubo ninguna caida grave, aunque si algún culazo sin importancia. La comida fue nada más terminar el descenso, en Bab n'Ali, y consistió en bocadillos de tortilla francesa y ensalada. El calor apretaba de lo lindo aqui. Reanudamos ruta atravesando una zona de palmerales muy bonita, y después de subir un pequeño puerto (que ya se hizo duro por la acumulación de esfuerzos), tomamos una pista en mejor estado que en suave descenso nos llevó por fin a N'kob.

Pura gloria el baño que nos pegamos en el Baha Baha (izqda). Agotados intentando un poco de tertulia después de cenar. No lo conseguimos (dcha).


El hotel se llamaba Baha Baha y era un oasis en el desierto, ya que después del polvo, el calor y el sufrimiento de todo el día entramos a un lugar que parecía sacado de un cuento; las jaimas donde íbamos a dormir estaban rodeadas de jardines y palmeras, el olor a menta impregnaba el ambiente y estaba todo lleno de rincones frescos y a la sombra, y hasta tenía piscina!! vaya un baño que nos dimos, fue una auténtica gozada. Después cena y tertulia rápida en aquel lugar idílico porque se nos cerraban los ojos y a dormir porque no había fuerzas para nada más.


4 de Octubre de 2009. N'kob - Zagora. 94 kms.




Alas 8.30 nos pusimos en marcha después de tomar, como siempre, un copioso desayuno. Los primeros kilómetros los realizamos por carreteras de asfalto y pistas en buenísimo estado, pero enseguida las cosas empeoraron, el sol desde temprana hora caía a plomo y el paisaje árido, pedregoso y monótono, sin una sola sombra donde descansar un raro, nos fue perfilando cómo iba a ser esta etapa, sin grandes desnivels pero con esa otra dureza muy difícil de sobrellevar. Pasamos los poblados de Zaouit Tafetchna (donde Hassan nos enseñó plantaciones de ghena) y de Tiouna n'Larabene y a partir de aqui teníamos por delante casi 40 kms despoblados, por interminables pistas rectas llenas de piedras, sin mas paisaje que la inmensidad del desierto pétreo a ambos lados y con una temperatura que ya no bajaría de los 34ºC y que llegaría a alcanzar los 39ºC.

Madrugón para desayunar y al amanecer preparando las monturas (izqda). El día transcurrió demasiado lentamente, entre el calor y las piedras del camino (centro y dcha).


Esas horas fueron interminables para todos, el agua estaba caliente y el sol nos aplastaba. Al final conseguimos atravesar aquel paraje y llegamos a comer a Beni Zouli, el primer pueblo que encontrábamos en horas y que daba acceso al valle del Draa. Comimos sentados en unas piedras al lado de un depósito de agua.

Etapa larga, muy calurosa, monótona y muy muy pedregosa.


Después cruzamos el inmenso palmeral que crece a la vera del río y tomamos la carretera que nos llevaría, después de otros casi 20 kms de calor insoportable, a Zagora. Allí nos alojamos en el Hotel La Palmeraie. Duchita fresca, bebida fría y piscina y a empezar a recuperarnos de la etapa. Al atardecer, vuelta por la ciudad, zoco, frutos secos, te, charlita y al hotel a cenar. Las etapas ciclistas habían terminado!!

Después de la etapa infernal, relax total en la piscina (izqda), y más tarde en la cena (dcha).


5 y 6 de Octubre de 2009. Vuelta a Marrakech. Despedida y cierre.


Al día siguiente madrugamos para ir a los alrededores de Ghizlane a ver amanecer al desierto. Es la última zona con civilización antes de dar paso a los mares de dunas y el continuo sol abrasador. Fue sin duda uno de los momentos del viaje. Ver salir el sol sobre el desierto es un soberbio espectáculo, que disfrutamos como críos chicos...

Alucinante ver salir el sol entre las dunas del desierto.


Después de esta gran experiencia, y ya con todos los bártulos recogidos, nos esperaba una larguísima etapa en el todoterreno de vuelta a Marrakech. Fueron un montón de horas allí encajados los seis, con mucho calor y visiblemente cansados, pero en fin, todo se pasa... Llegamos a Marrakech bien entrada la tarde. Ducha rápida en el hotel y cena en la Medina. El cansancio nos hizo mella rápidamente así que pronto estábamos de vuelta al hotel. El día siguiente fue de viaje. Al aeropuerto. De ahí a Madrid, y de ahí regreso a la tierruca en las furgos... una trisca de viaje de regreso, felices por la gran experiencia vivida y con ganas de repetir. Habrá otras. Seguro. Y será pronto.

Retornando a Marrakech, casi hubiera preferido volver ciclando (izqda). Marrakech. La última cena (centro). Fue un auténtico placer, hasta la próxima!! (dcha).


Podeis ver el Álbum de fotos completo aquí
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Pedro Pardo

Demasiado cielo para tan pocas alas.

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4 comments so far,Add yours

  1. Vaya aventura Pedrín. Muy guapa la crónica. La verdad es que Marrakech es increíble y el Atlas también, yo tengo pendiente esta travesía en bici. Algún día ;-)

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  2. Joder; Vaya aventura, eso es turismo y no lo que yo hago. Felicidades por el viage y la cronica, que esta muy currada.

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  3. Realmente envidiable esta experiencia,para recordar toda la vida. Ha sido un placer leerte.
    Un saludo y un beso a mi prima.

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  4. Buenas tardes pedrin la semana que biene me voy hacer la transatlas, me podrias pasar los tracks de lo que tu hiciste?, me serian de gran utilidad, para contactar a rogerborrullroig@gmail.com

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