Gran etapa de cicloturismo: Tourmalet y Luz-Ardiden con dos cracks: Oki y Edu... cómo lo pasamos!!



Grande. Grandísima. Así ha sido la escapada que hemos hecho a los Pirineos. Objetivo: derrotar al coloso Tourmalet y si había fuerzas también a su hermano menor, Luz-Ardiden. Para esta gesta solo habríamos de usar un arma, nuestra querida bicicleta. Y de esta manera, tres aguerridos gladiadores, Edu, Oki y un servidor, Pedrín, nos lanzamos a la tarea.
Salimos un lunes hacia Lourdes, 4h30' de furgoneta, dormimos en el Zénitude Hotel & Résidence l'Acacia, sitio que desde aquí recomendamos. Muy bien calidad/precio/situación. Además nos permitieron ducharnos al terminar la ruta aunque ya habíamos dejado la habitación. Bueno, pues al llegar nos dimos un bañito en la piscina del hotel para recuperarnos del viaje. Después paseito por Lourdes (sin entrar en opiniones personales, vaya tinglao que tienen ahí montado), cervecita y al hotel a cenar la pasta reglamentaria para recargar energías.
El martes madrugón y en ruta hacia el Tourmalet, atacando por la lado de Campan. El puerto comienza realmente en Sainte-Marie de Campan, aunque desde Campan ya va picando para arriba de forma constante. Es una subida larga con pendientes bastante sostenidas, sin ninguna rampa matadora, creo yo. Quizá el tramo final sea de los más duros. Lo que lo hace especial es esa sensación de estar pedaleando por donde lo hicieron anteriormente tantas leyendas del ciclismo. Ese olor legendario se respira durante toda la subida, y vas siempre imaginando como habrán sido esos ataques y grandes gestas que se fraguaron en ese mismo sitio por donde pasas tu ahora. Al fin el coloso fue derrotado. Fotos y emoción arriba!! Bajada larga y plagada de cicloturistas subiendo por el lado de Luz-Saint-Sauveur. Íbamos dando ánimos a todos ellos y disfrutando del bajadón y del gran día de sol que tuvimos la suerte de disfrutar. Cafetito en Luz-Saint-Sauveur y enfilamos la subida para Luz-Ardiden que sale del mismo pueblo. Poco a poco cogiendo ritmo de subida otra vez. La ascensión es más corta pero me pareció algo más dura. Por fin coronamos! Más fotos. Después ya solo nos faltaba volver a Lourdes para terminar el etapón pirenaico. Lo pasamos como enanos. Volveremos!
Mención especial para mis compañeros de aventura, Oki y Edu, siempre de buen humor y disfrutando como críos chicos de todo. Chavales, un placer y un gustazo haber compartido esto con vosotros!! Con ganas de repetir aquí o en China.
Por cierto. Gasoil, peajes, habitación triple, avituallamiento en ruta y cervecitas varias, por 70 euracos/persona.

Track de la ruta.
Mapa de Google aquí
En formato GPX descárgalo aquí.



Historia del Tourmalet
Traducido del dialecto gascón, Tourmalet significa «mal desvío». Un lugar aislado, para osos, lobos y vaqueros sin más consuelo que el deshielo del breve verano. Por allí no hubo carretera hasta que Napoleón III mandó construir en 1864 una ruta termal. Décadas después, en 1910, uno de los inventores del Tour de Francia, Alphonse Steinés, viajó a los Pirineos desde París. Henry Desgranges, patrón de la carrera, le había ordenado buscar un reto. Una aventura. Hasta entonces, la ronda gala apenas tenía puertos. Desgranges quería algo nuevo, pero temía que la cordillera fuera excesiva para aquellas bicicletas de quince kilos. Steinés, en cambio, se enamoró de los Pirineos.
Él descubrió el Tourmalet. Fue un mañana de invierno. Subió en coche y con chófer, hasta que una barrera de nieve le detuvo a cuatro kilómetros de la cima. Caía ya la noche, pero cubrió a pie ese tramo. Medio día después apareció casi congelado en el pueblo de Bareges. Antes de pedir ropa o comida, tiró hacia la oficina de telégrafos. Desde allí punteó las siete palabras de una maravillosa mentira, la que regaló al ciclismo uno de sus grandes colosos: «Atravesado Tourmalet. Muy buena ruta. Perfectamente practicable».
No es la montaña más alta, ni la más larga, ni la de mayor desnivel de las que se ascienden habitualmente en el Tour de Francia… y sin embargo es la más legendaria. La primera vez que la Grande Boucle transitó por esta cumbre pirenaica coronó en primer lugar Octave Lapize quien kilómetros después, destrozado por la dureza de la etapa, gritó a los organizadores: “Sois unos asesinos”. Sus rampas, impregnadas de la mejor épica ciclista, han sido escenario de mil y una historias para recordar.



Podeis ver el Álbum de fotos completo aquí
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Pedro Pardo

Demasiado cielo para tan pocas alas.

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2 comments so far,Add yours

  1. Cómo os lo pasais!!! Me alegro que todo fuera bien....A ver si en alguna me apunto.....pero.... de asistencia....jiji

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